Chicas, tengo algo que decir.
Una vez, conocí a un chico, simple, como todos, pero guapísimo. Os prometo, que era el chico perfecto. Alto, rubio, de ojos verdes. Estaba bueno, pues iba todos los sábados por la mañana a correr al río para estar en forma. No era nada creido. Es mas, decía que era feo. Pero yo os aseguro que no lo era. Y tenía una personalidad que enamoraba. Y a mí me enamoro desde el primer día que lo conocí.
Un día, muy a mi sorpresa, me dijo que porqué no quedar, y yo, locamente eufórica, acepté. Me tuvo dos horas, sin exagerar, dos horas de reloj, sentada en un banco del centro de Valencia contándome su vida. Yo ya me aburría, pero acababa de descubrir que era una de las mejores personas que habia conocido, uno de esos amigos que dices "no tiene defectos", pero como todos, yo sabia que alguno tenia que tener. Y me besó. Lo que yo llevaba esperando dos horas, pasó en dos minutos. Y yo me sentía la persona mas afortunada del mundo. Y hasta aquí mi felicidad. Porque después de decirme que me queria, que me echaba de menos y que tenia ganas de verme durante el verano, descubrí su error. En palabras exactas, su error era que "porqué intentar algo que seguramente no tiene futuro. Somos jóvenes, tenemos toda la vida por delante, seguramente no aguantemos mas de unos meses, y mucho menos llegaremos a estar super enamorados. Mejor no perdamos el tiempo y seamos felices".
Así que tengo que decir, que después de la fantástica experiencia de ser una fracasada en el amor, la vida es una pesadilla. Despertar cuanto antes y ser felices. Comeros el mundo y disfrutar de lo que verdaderamente dura para siempre: los amigos.
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