Que mi limite sea el cielo, y tu la estrella que me sonria desde lo alto.

viernes, 2 de septiembre de 2011

La reflexión de esta mañana // sé que es larga, ¡pero leerla!

Cuando estas mal, y necesitas una ayuda, un apoyo, un consejo que te anime, un mano que te levante del suelo, y una sonrisa para dejar de llorar, siempre hay alguien a tu lado para pasar contigo los buenos y los malos momentos. Confias en esa persona, le cuentas tus problemas y tus dudas, tus alegrias y tus penas, pero sea lo que sea, y pese a todo, se lo cuentas. Y si de verdad lleva escrito en la frente "eres mi amigo/a", no te reprochará nada, te ayudara y te hará mejor persona. Porque en eso consiste la amistad. En estar con tu gente los 365 dias del año, teniendo mil motivos para estar a su lado. Consiste en dar y recibir a la vez, en saber decir y en saber escuchar, abrazar o reir dependiendo el momento. Porque si te necesitan, estaras ahí aunque fisicamente estes en la otra parte del mundo, pero cuando tú necesites a alguien, y necesites escuchar una voz amiga y conocida, tambien tiene que haber alguien para decirte "estoy contigo pase lo que pase". Y ese es el problema de muchos. Por egoísmo o necesidad, reciben pero no dan, estan ahi para contar sus problemas pero no para escuchar. ¿Tanto cuesta pensar en los demás? Todos tenemos problemas, discusiones, malos rollos, pero no es excusa alguna. Si quiero desconectar, cierro los ojos y me tumbo en una hamaca bajo una pequeña higuera a las cuatro de la tarde, esperando que nadie interrumpa mi momento de paz con música o griterio. Pero sea la hora que sea, si me llaman, lo cojo. Porque a lo mejor suena a creida, no lo sé, aun no he aprendido a juzgarme criticamente a mi misma, pero sé que a lo mejor, no el primer dia, ni el segundo, ni a lo mejor el tercero, pero un dia me necesitaran, y cuando decidí ser amiga, adopté la responsabilidad de estar ahí aunque fuera solo para una persona. Aunque una miserable persona, solo una, me necesité, ahí estoy yo. Todo el año, las veinticuatro horas del día. Después de muchos años, coges confianza, y sabes, que si de repente una noche, a las dos y media de la mañana te llaman, estes durmiendo o de fiesta, es porque ha pasado algo, alguien presente en mi vida todos los dias tiene un problema o una rallada, y tu lo coges, y vayas borracha o dormida, te sientas y escuchas lo que tengan que decirte, aunque solo sea un "te echo muchisimo de menos". A lo mejor ese momento te enfadas, porque tienes que madrugar o porque estabas soñando con cosas bonitas, pero al dia siguiente cuando te repites a ti misma lo que pasó anoche, sonries. Y piensas "a alguien le importo".
Hay veces, que te tienes que sentir querida, necesitas tener esa sensación que sientes cuando alguien al que quieres te abraza, sabes que le importas, que formas parte esencial de su vida, esa misma sensación, a veces, es la que nos falta, la que anhelamos y necesitamos recuperar en un momento preciso. Esa misma sensación es la que se busca en un mensaje bonito que acaba con un "te quiero muchisimo" a la una de la mañana, la que se busca cuando abrazamos a alguien en plan oso amoroso y no queremos soltarlo. Esa misma sensación, es la que queremos encontrar cuando llevamos sin ver a alguien super especial desde hace casi un mes. Sientes que te falta algo, y es verle, es escucharle, es abrazarle, es reirte con el. Es simplemente estar a su lado, y sentir como te mira y como te sonrie. Es esa sensación la que me ha faltado a mi en algunos momentos de flaqueza, cuando no he visto a amigos importantisimos en mi vida desde cuando nos fuimos de vacaciones. Unos han estado ahi cuando les he llamado para saber como estan, saber que es de ellos y si han ligado, si estan bien o si tambien me echan de menos. Y otros, desgraciadamente, no han respondido mensajes, ni privados, ni han cogido mis desesperadas llamadas e intentos de comunicación. ¿Porqué? Ellos sabrán.

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